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Tortícolis

La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha causado la explosión del teletrabajo. Casi un millón de personas más se han sumado a esta fórmula que tan buenos resultados brinda.

Esto causa que podamos trabajar desde nuestro hogar, estando un gran número de hora en la misma posición en nuestra silla del salón, generando la adopción de una mala postura durante horas, y ocasionando ese dolor en el cuello que todos hemos sufrido alguna vez: la tortícolis.

¿Qué es la tortícolis?

La tortícolis es una contracción involuntaria que sufrimos en los músculos que componen el cuello (Esternocleidomastoideo, Genioide, Escala Anterior…), generando dolor, que puede subir hasta la cabeza o bajar hacia el hombro o dorsal, y provocando que la cabeza se rote hacia un lado.

Es posible que nos levantemos un día sin poder mover el cuello, o que al pasar un período de tiempo comencemos a sentir «tirones» en la zona y alguien nos diga: «Has dormido en una mala postura». Eso, es la tortícolis. Y se debe a que los músculos y ligamentos del cuello cambian de posición cuando mantenemos una postura incómoda durante un tiempo prolongado, lo que provoca tirones musculares o distensiones de ligamento.

Todas las personas, independientemente de su edad o actividad física, pueden verse afectadas por la torticolis en algún momento ya que puede surgir en numerosos actos que hacemos todos los días como trabajar o dormir.

Causas de la tortícolis

Las causas que pueden generar esta contractura son múltiples y comunes en nuestro día a día.

  • Mala posición del cuello a la hora de dormir.
  • Movimiento fuerte del cuello, ya sea voluntario o consecuencia de un golpe.
  • Movimiento forzado del cuello.
  • Mala postura a la hora de trabajar o sentarnos.
  • Asociada, como mal secundario, a lesiones en hombro o cuello.
  • Uso prolongado de móvil o tablet en una posición en la que forcemos el cuello.
  • Problemas congénitos. Un bebé puede nacer con tortícolis congénita.
  • A raíz de enfermedades que causen movimientos involuntarios y espasmos musculares, como el Parkinson.

Síntomas de la tortícolis

El dolor ocasionado por este mal suele comenzar con un pequeño dolor cervical, o ligera limitación en la movilidad del cuello, después de haber mantenido una mala postura durante un tiempo prolongado.

Sin embargo, la tortícolis presenta síntomas claros: rigidez en el cuello y recorte de su movilidad, molestia a la hora de ladear la cabeza, dolores en la zona de la nuca o incapacidad de mover la cabeza hacia una determinada posición.

Por lo general, estos síntomas los encontraremos al despertar por haber adoptado una mala postura al dormir, aunque también podríamos encontrarlos después de haber realizado una larga sesión de trabajo o una dura sesión deportiva. Y por supuesto podrían aparecer después de un accidente o una diferencia significativa de temperatura.

Evitar la tortícolis

No existe una fórmula exacta sobre cómo prevenir la tortícolis en nuestra vida, ya que esta podría aparecer por un mero descuido que tengamos ennuestra sesión de trabajo.

Es recomendable intentar evitar las malas posturas, sobre todo en actividades cotidianas como trabajar o utilizar el móvil, y las posturas incómodas a la hora de dormir, así como prestar atención a la almohada y colchón que utilizamos.

También sería conveniente realizar estiramientos o técnicas de relajación de la zona cervical, además de suaves masajes aplicando contraste térmico.

¿Cómo tratar la tortícolis? 3 remedios caseros

No solo debemos utilizar los medicamentos para tratar la tortícolis, existen determinados medios que nos pueden ayudar a reducir el dolor y calmar esta contractura sin necesidad de medicamentos o profesional sanitario.

El tratamiento puede variar en función de la causa, sobre todo si parte de un problema congénito. No obstante, estos 3 remedios causaran alivio independientemente de la causa:

Masaje relajante para aliviar la torticolis

Masajear los músculos del cuello utilizando aceites esenciales o cremas relajantes puede ser una gran forma de aliviar la tensión de los músculos del cuello.

A la hora de poner en práctica este remedio debemos recordar que no somos masajistas ni fisioterapéutas, por lo que es imprescindible que tengamos mucho cuidado y evitemos hacer demasiada presión o movimientos bruscos al masajear la zona.

Contraste térmico

Aplicar paños de agua caliente en la zona donde se presenten molestias durante 15 minutos es un método muy efectivo para relajar la tensión de los músculos y calmar el dolor.

También podrían utilizarse cremas efecto calor, o cremas efecto frío, como las que tenemos en Pentalium para conseguir ese contraste término.

Si no pudiésemos obtener ninguno de los medios anteriores, realizar un contraste simple durante 10 minutos utilizando agua fría – agua caliente también puede resultar muy efectivo.

Cambiar nuestra posición cada cierto tiempo

Si trabajas en la misma posición durante muchas horas, o tienes que realizar actividades del día a día que nos obliguen a quedarnos en la misma postura una gran cantidad de tiempo, un gran remedio sería reiniciar nuestra posición, haciendo un breve descanso, cada cierto tiempo.

Proponemos un descanso de 2 – 3 minutos cada 30 minutos que mantengamos la misma posición. En estos breves descansos cambiaremos de postura y estiraremos los músculos si notamos algún tipo de tensión. Levantarnos y andar un poco también será una práctica a reliazar en estos descansos. Por el contrario, si nuestra posición es de pie, también podemos sentarnos en estos descansos.

A pesar de todo, si el dolor sigue persistiendo durante más de 3 días, o aparecen otros males como fiebre, hormigueo, o pérdida de fuerza en determinadas zonas del cuerpo, se debe buscar ayuda médica y consultar a un profesional sanitario.

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